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El 50% de los estadounidenses tiene registradas sus caras sin permiso por la policía


El 50% de los adultos estadonidenses tienen sus caras registradas (sin su permiso) en las bases de datos de la policía


En 26 Estados de EEUU se permite el uso de tecnologías de reconocimiento facial por parte de la policía. Un informe denuncia que esas prácticas fallan, violan la privacidad y presentan sesgos racistas



A las comisarias de policía llegó hace tiempo un tecnología polémica. Se trataba de un software que permitía a las numerosas cámaras de seguridad que plagan las calles escanear los rostros de los viandantes para después usar esos datos en los procesos de identificación de posibles sospechosos de haber cometido algún crimen. Las serias preocupaciones que desde el principio planteó esta tecnología sobre los límites de la privacidad de las personas y sus más que posibles sesgos racistas acaban de dispararse.

Los resultados de una investigación llevada a cabo por un centro de derechos de Georgetown revelan que las caras de la mitad de todos los adultos estadounidenses están capturadas en una base de datos policial que se usa para rastrear a sujetos buscados.

A más de 117 millones de personas se les grabó en algún momento mientras paseaban por la acera y ahora forman parte de un registro destinado a cazar criminales.





El informe elaborado por el centro de Georgetown saca a relucir los fallos de este sistema, además de poner encima de la mesa un debate candente: cómo se trastoca la privacidad de las personas en los espacios públicos.

"El reconocimiento de rostros, cuando se usa de forma más agresiva, puede cambiar la naturaleza de los espacios públicos", manifiesta Álvaro Bedoya, director ejecutivo del centro. "Puede cambiar la libertad básica que tenemos para llevar nuestras vidas con personas identificándonos desde lejos y en secreto".

A veces se asocia por error la cara de un inocente con la de un presunto culpable, y las consecuencias de la confusión son nefastas

La oposición que despiertan estas tecnologías en lo que respecta a su uso por parte de las fuerzas de seguridad también se debe a que, a diferencia de pruebas tradicionales como las de ADN, el reconocimiento facial se utilizaría sin control monitorizando a personas que nunca han tenido ningún encontronazo con a ley. "Esta tecnología es poderosa, pero no es neutral y comete errores", declara Bedoya a The Guardian para enfatizar los inconvenientes.

Las propias estadísticas de la policía sugieren que uno de cada siete reconocimientos faciales falla, lo que significa que, ocasionalmente, se asocia por error la cara de un inocente con la de otro presunto culpable.Las consecuencias para esas personas pueden ser nefastas. Y lo son, todavía más, para los afroamericanos.

Según un estudio interno del FBI, el programa es un 10% menos exacto cuando el algoritmo rastrea rostros de personas negras. Al no necesitarse ni siquiera una sospecha razonable para bucear en ese archivo, se producen arrestos de personas a las que se ficha, aunque después se demuestre que no son los responsables del suceso que se investiga.

Frente a las críticas, algunos responsables de departamentos de seguridad pública insisten: es una herramienta necesaria para perseguir y encerrar más rápidamente a los criminales.
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