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Esta pareja de 21 años recibe 60 años de cárcel tras intentar dejar morir a su bebe en una habitación



El maltrato infantil se define como los abusos y la desatención de que son objeto los menores de 18 años, e incluye todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencia y explotación comercial o de otro tipo que causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño, o poner en peligro su supervivencia, en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder. La exposición a la violencia de pareja también se incluye a veces entre las formas de maltrato infantil.






Magnitud del problema

El maltrato infantil es un problema mundial con graves consecuencias que pueden durar toda la vida. A pesar de las encuestas nacionales recientes en varios países de ingresos bajos y medianos, faltan todavía datos acerca de la situación actual en muchos países.


La crueldad simplemente no tiene límites. No existe una escuela que enseñe a ser padres. No hay una guía que indique qué hacer o dónde ir en caso de que nuestro bebé se encuentre en problemas. No hay un manual de instrucciones que señale cómo criar bien a los niños.


Sin embargo, las personas nacemos con una ventaja por sobre el resto de los animales, pues somos capaces de razonar. Llamémoslo sentido común, conciencia, criterio, o como sea. Lo importante es que somos capaces de elegir deliberadamente entre una amplia gama de posibilidades. Brittany y Justin Alston, una pareja estadounidense de 21 años, escogió dejar morir a su bebé recién nacido al interior de su propia casa. Y aunque Dios, el destino o la fortuna, no permitieron que el pequeño falleciera, la historia es tan cruda como cierta. Hoy ambos recién comienzan a pagar una condena de 60 años de cárcel.



Todo ocurrió el día en que la pareja decidió que harían una fiesta en la casa. Invitaron a todos sus amigos, vecinos, y fueron emborrachándose con el transcurso de las horas. De pronto, uno de los invitados que había ido al baño, sintió llantos débiles. Extrañado, abrió la puerta que daba hacia una pieza y ahí lo vio; el pequeño Riley, un bebé de menos de un año de edad, flotando en una piscina de vómito, orina y excremento. Desnutrido, moribundo, agonizante. Llevaba días así, abandonado en esa pieza, y a la pareja ni le importaba. Rápidamente el chico llamó a la policía.

La pareja, de actitud fría y distante, señaló que no consideraban que alimentar al pequeño fuera algo por lo que debiesen preocuparse. Brittany, la misma madre, dijo que para ella era más importante cambiarle el aceite al motor de su auto que estar atenta a la salud de su hijo. La justicia no titubeó en sentenciarlos a ambos a una condena de 60 años tras las rejas.

El pequeño Riley hoy está en un centro de adopción y espera a padres que sean capaces de quererlo y preocuparse por él.

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