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¿En qué momento de la relación debo darme de baja de Tinder?






Llevas unos días navegando en Tinder. Y has encontrado a tu pichón. Y la cosa parece ir en serio porque es el tercer día que quedáis. Estáis tan a gustito, que diría Ortega Cano.

Y llega la gran pregunta ¿me borro ya de Tinder? ¿o espero por si me sale rana?
¿Qué hago?

Si llevas poco tiempo, es aconsejable que no lo hagas. Vale que le ves futuro a la relación, pero qué te vamos a decir que no sepas sobre las vueltas que da la vida.
Y eso se traduce en que deberías poner la aplicación de Tinder en ‘stand by’. No hace falta que borres el perfil, que ya sabes que no es precisamente fácil. Y menos si tienes que volver a crearlo.
Pero eso sí, déjate guiar por el principio de “no hagas a los demás lo no quieras que te hagan a ti”.Traducción: no uses Tinder.

Fuera tentaciones
¿Te cuesta no entrar porque ves la app y tienes curiosidad? Quita la aplicación de tu vista. Métela en una carpeta junto con otras aplicaciones o guárdala en la parte del escritorio de tu teléfono donde no la veas.

No te puedes resistir
¿Es tu caso? ¿Tienes que entrar todos los días? Mmm. Mala señal, darling. Quizás la persona con la que estás no sea LA persona. Porque si no, no seguirías buscando.
O quizás, quieres entrar en Tinder para que te de un subidón de autoestima. Echas de menos que alguien te diga los ojos tan bonitos que tienes o que eres un/a pibón. Malamente. Piensa en otras formas de que te sientas feliz; reconoce que ésta es efímera.

Evita las trampas
Lo hemos hecho en ocasiones. Pedir a un amigo/a que le contacte de incógnito, para ver que respondea las preguntas de ¿tienes una relación? o ¿has conocido a alguien interesante? Porque ya sabes la respuesta. Nadie va contestar “sí, estoy viendo a alguien. Pero sigo en Tinder para tener un plan B por si la relación no funciona”.
¿Y qué hago si le veo en Tinder?

Arrgggg. No te has podido resistir y has entrado. Y ves que está conectado. Te entran los siete males.
¿Se lo dices? Mi opinión: no. Primero, puede que lo esté haciendo por otras razones distintas a las que tú crees. Porque está aburrido/a como un hongo, por ejemplo. O porque quiere hacerse el guay para que veas que no está ‘pillado/a”.
Y segundo, porque se va a incomodar. Con el típico “me estás espiando”. Si está haciendo algo mal, ya lo sabe. El hecho de que se lo digas no va a mejorar las cosas.
Y además, sabes que te responderá con otra pregunta: “¿Y qué hacías tú en Tinder?”.

Fuente: http://blogs.okdiario.com/
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